Ṣalāḥ ad-Dīn Yūsuf ibn Ayyūb (Saladino)

Síguenos en:
0

Ṣalāḥ ad-Dīn Yūsuf ibn Ayyūb, más conocido en Occidente como Saladino (nos referiremos en adelante a él como Saladino para abreviar), nace en Tikrit, en el actual Irak, en 1138. Era hijo de Najm ad-Din Ayyub, gobernante de la ciudad de ascendencia Kurda. De familia acomodada fue educado en las letras y en las artes del gobierno. Su familia cayó en desgracia un año después de su nacimiento y abandonaron Tikrit, aún así no tardaron en ponerse al servicio de un nuevo señor, en este caso del Sultán Zengi, señor de Mosul y Alepo. Tanto su tío como su padre entraron en el ejército de Zengi destacándose como guerreros, por lo que su padre recibió el gobierno de Baalbek como recompensa.

En 1146 Zengi muere asesinado, lo que desata un época de guerra civil en Siria, y la familia de Saladino se posiciona de parte del hijo de este, Nur al-Din. Finalizada la guerra y con la victoria de Nur al-Din su familia recibe nuevos premios, incluido el mando del ejército, que ejercería con gran habilidad su tío, Shirkuh. Es con su tío con el que comenzará su carrera en las armas con 26 años y después de que el califa egipcio Dihrham pidiera a Nur al-Din ayuda contra los cristianos. Marcha junto con su tío a Egipto. Allí se destaca como comandante en su primera batalla en la que derrotan a un ejército combinado de cruzados y egipcios contrarios a Dihrham. Mientras, Nur al-Din atacaba el norte de los territorios cristianos desde Siria, lo que obliga a estos a aceptar una tregua en la que se incluía la retirada de Shirkuh de Egipto. Esto no le gusta al tío de Saladino que poco más tarde vuelve a atacar Egipto, esta vez con el objetivo de conquistarlo, dado que el antiguo califa depuesto por Dihrham, Shawar, había recuperado el poder. Marcha con el beneplácito de Nur al-.Din. Saladino viaja con su tío.

Balduino IV de Jerusalén dirige a sus tropas desde una litera

 

Tras una larga marcha evitando a los cruzados en sus tierras llegan a Egipto y fijan una base de operaciones en el Cairo. El ejército de Shawar consigue forzar una batalla, pero finalmente Shirkuh logra una victoria pírrica por lo que se dirige hacia Alejandría, donde tenía gran apoyo por parte de la mayoría suní de la población. Recluta un nuevo ejército y parte de campaña dejando a Saladino a cargo de la ciudad. Saladino se enfrenta a varios asedios mientras su tío se encontraba ausente. Shawar negocia con Nur al-Din una retirada de las tropas de Shirkuh debido a que no logra convencer a los cruzados un nuevo apoyo a su causa. Tras conseguir la retirada del ejército sirio los cristianos ven en el debilitado califato egipcio una presa fácil y atacan sin contemplaciones. Shawar pide ayuda esta vez a sus antiguos enemigos. Los cristianos negocian una tregua ante la inesperada llegada del ejercito de Shirkuh a el Cairo, tras la aceptación de la tregua Shirkuh detiene a Shawar y le ejecuta siguiendo órdenes de Nur al-Din. Tras esto Shirkuh es nombrado visir de Egipto.

En 1169 con la muerte de su tío Saladino obtiene el cargo de visir, y abandona prácticas propias de la milicia como beber alcohol y se vuelve más religioso, una manera de demostrar que aceptaba gustoso sus nuevas tareas de gobierno. Aún así Saladino no controla Egipto, lo hace al-Adin califa Fatimí que gobernaba con cierta independencia a pesar de reconocer al califa Abasí de Siria como señor. Durante este periodo impulsa el sunismo como rama del Islam principal en Egipto construyendo madrasas y mezquitas sunies. Emprende varios ataques contra los reinos cruzados pero en 1171 cuando se supone que debía apoyar a Nur al-Din en el asedio de Krak de los Caballeros no lo hace. Nur al-Din decide ponerle a prueba y le ordena que deponga a al-Adin como califa, pero Saladino espera a la muerte de este para acabar con el califato Fatimí. Con la muerte del califa al-Adin, Nur al-Din da ese poder a Saladino, obtieniendo ahora si el control total de Egipto.

Ahora como Sultán de Egipto Saladino rechaza los ataques nubios de 1171-1172 y acto seguido lanza una contraofensiva que obliga a los nubios a negociar la paz. en 1173 se embarca en campañas de conquista, capturando Yemen y los territorios cercanos al Mar Rojo. En 1174 Nur al-Din se prepara para atacar a Saladino en Egipto, Saladino despliega sus ejércitos y reúne a su familia para afrontar la nueva amenaza. Súbitamente Nur al-Din muere dejando a su hijo de 11 años, as-Salih, como heredero. A Saladino se le despeja de golpe el horizonte, comenzó una guerra de poder que Saladino aprovechó para llegar victorioso a Damasco el 23 de noviembre y hacerse con el Sultanato de Siria.

Saladino representado en la película “El Reino de los Cielos”

La lucha por el poder en Siria había dejado independientes a muchas ciudades que anteriormente pertenecían al reino creado por Nur al-Din, así pues, Saladino decidió marchar sobre ellas. Capturó Hama con poco esfuerzo pero esquivó Homs por ser una ciudad demasiado fortificada. Mientras el hijo de al-Din y legítimo sucesor continuaba huyendo por el norte de Siria. as-Salih mando a la secta de los Hashashin el asesinato de Saladino, pero fallaron. Saladino asedia entonces Homs pero la llegada de refuerzos enemigos y un ejército cruzado que se dirigía a Hama le obligan a levantar el asedio. Derrotados los cruzados logra una victoria psicológica y poco después toma Homs y entra en su ciudadela. Los ejércitos fieles a as-Salih marcharon contra Saladino dándole alcance en Hama donde ante la imposibilidad de llegar a un acuerdo Saladino se vio obligado a combatir, Saladino logra una victoria decisiva y empuja a sus enemigos hasta la mismísima Alepo. Una vez allí sus enemigos le reconocen como Rey y señor de Damasco y un amplio territorio que incluso rozaba Alepo. El conflicto no terminó hasta la primavera de 1176 cuando Saladino derrotó a los ejércitos abasís cerca de Alepo y conquistó la fortaleza de A´zaz. Mientras hubo tregua Saladino luchó con vehemencia contra la Secta de los asesinos intentando destruirles.

Tras finalizar las campañas en Siria y con el poder afianzado retornó a Egipto donde emprendió reformas y modificó y fortaleció El Cario. Pero no había descanso para Saladino, en noviembre de 1177 los cruzados atacaron las fronteras Sirias por lo que desde Egipto Saladino vió la frontera sur cruzada desprotegida, lo que aprovechó para lanzarse al ataque contra Ascalón. El 25 de ese mismo mes se ve sorprendido por 325 caballeros templarios y apenas 4.000 infantes en Montgisar, cerca de Ramala. A pesar de contar con más de 20.000 hombres su línea se rompe ante la carga templaria y se ve obligado a retirarse. Prepara una nueva campaña para la primavera de 1178, y acampa a las afueras de Homs mientras deja a sus generales enfrentarse al enemigo, finalmente los cruzados son derrotados en diversas escaramuzas y se capturan multitud de prisioneros que sin ningún miramiento Saladino manda degollar.Hubo paz hasta 1179 cuando Balduino de Jerusalem decide fortificar un paso sobre el Eufrates conocido como el Vado de Jacob. Siendo lugar santo para los musulmanes una fortaleza cristiana en el lugar era muy ofensivo por lo que Saladino tras intentar ofrecer dinero a Balduino por la retirada y ver que se rompían las negociaciones decide atacar. A pesar del éxito inicial de las tropas cristianas estas se dejan llevar y al romper filas para perseguir a su enemigo son aplastados por los musulmanes, lo que deja el camino expedito para que Saladino asediara la fortaleza del paso siendo destruida y dejando 800 muertos cristianos y 700 prisioneros que más tarde Saladino ejecutaría.

Balduino IV en la película “El Reino de los Cielos”

El periodo hasta 1186 se caracterizó por las constantes campañas de Saladino para sofocar las distintas revueltas que le iban surgiendo y afianzar su poder e influencia en el Islam y Mesopotamia, aparte de detener los actos de pillaje, piratería y saqueo de Reinaldo de Chatillón. Reinaldo fue un constante incordio para Saladino, sus razzias pusieron en tela de juicio la capacidad de Saladino como líder del Islam. Se rumoreaba que entre sus objetivos estaba la toma de Medina y el saqueo de la tumba de Mahoma. Una de sus acciones fue en marzo de 1182 asaltando ciudades del Mar Rojo y barcos de comercio, Saladino debió recurrir a mercenarios para rechazar la flota de Reinaldo. En 1183 dirigió sus tropas contra ciudades que todavía no le reconocían como caudillo, entre las que destaca Alepo de la que consiguió la rendición a base de negociar, Mosul por su parte se entregaría con la condición de recuperar Jerusalén para el Islam. Mientras buscó el reconocimiento y apoyo del Imperio Almohade que se negó a hacerlo hasta que Saladino “no convirtiera cada iglesia del mundo en una mezquita”.

Con Alepo conquistada Saladino podía ahora enfrentarse a los cruzados en una posición estratégica superior, el 29 de septiembre de 1185 Saladino cruza el Jordán y se lanza en una campaña de saqueo y conquista, la respuesta inicial la dio el siempre belicoso Reinaldo de Chatillón, con tropas ligeras penetraba en las líneas y tierras musulmanas atacando a comerciantes, peregrinos a la Meca, líneas de suministro y diversos puntos clave para la campaña de Saladino. Esquivando a la fuerza principal los cruzados consiguieron desabastecer a las tropas musulmanas obligando a Saladino a retirarse. Inmediatamente los cruzados lanzaron contraataques en toda la línea musulmana a lo que Saladino respondía con incursiones. Dos veces asedio Kerak, base de operaciones de Reinaldo, y ambas veces Reinaldo lanzó incursiones y ataques contra las líneas de Saladino haciendo infructuoso el asedio. Reinaldo a regañadientes y por mediación de Raimundo de Trípoli pactó una tregua de cuatro años con Saladino, este con la paz en la frontera cristiana volvió sus miras a Mesopotamia para enfrentarse nuevamente al gobernante de Mosul que se había aliado los gobernantes persas de Azerbayan y Jibal. Al caer enfermo Saladino se vió obligado a pactar con Mosul una tregua en la que se reconocía la independencia de Mosul a cambio de apoyo mutuo contra los cruzados.

Con la muerte de Balduino de Jerusalen, Guido de Lusignan, rey consorte de Jerusalen, viendo la debilidad de Saladino por su enfermedad decide aprovechar el momento y atacar. Su punta de lanza fue, como si no, Raimundo de Chatillón que atacó a una gran caravana. Dado que las represalias eran cosa cierta al saltarse la tregua, las levas en Jerusalen y los reinos cristianos no se hicieron esperar. El ejército cristiano hizo el primer movimiento, alejándose de las fuentes de agua y estirando las líneas de suministro avanzaron hacia territorio musulman. Fueron interceptados en las colinas de los cuernos de Hattin, donde la caballería ligera a distancia y los arqueros a pie sarracenos destrozaron las líneas cruzadas y les cercaron aniquilando al ejército cristiano. Saladino capturó a Guido y a Raimundo, fue gentil con los prisioneros, excepto con Raimundo al que ejecutó personalmente.

Saladino avanzó en ese momento como una tormenta de arena, conquistó el norte del reino de Jerusalén, recorrió la costa tomando puertos cruzados para evitar la llegada de refuerzos, y aunque la sorpresa de su rápido avance fue mayúscula al llegar a Tiro se estancó. La situación de Tiro la hace fácilmente defendible y acabó siendo inexpugnable para Saladino que continuó su avance hacia Jerusalén. Balián de Ibelín se encontraba combatiendo en Tiro, solicitó un paso franco para poder dirigirse a la ciudad santa para sacar de allí a su mujer e hijo, Saladino aceptó con la condición de no combatir contra él. Balián fue reconocido en Jerusalén y le rogaron que dirigiera la defensa de la ciudad, a lo que Balián respondió de manera afirmativa y escribió a Saladino explicándole la situación y pidiendo ser eximido de cumplir su palabra, Saladino volvió a aceptar. Se reúnen cuando el líder musulmán llega a la ciudad el 20 de septiembre, Balián se niega a rendir la plaza y Saladino se decide por tomarla a la fuerza. En octubre se retoman las negociaciones dado que la situación de los sitiados era desesperada, Balián afirma que destruirá la ciudad entera si no se aceptan las condiciones que propone por lo que Saladino finalmente acepta y Balián rinde la ciudad. Los ciudadano debieron pagar un tributo por sus vidas pero se les permitió abandonar la ciudad, muchos de los que no pudieron pagar vieron sus vidas salvadas por Balián y nobles cristianos que pagaron por sus vidas, muchos nobles musulmanes hicieron lo mismo a modo de limosna para agradecer la victoria a Alá, el mismo Saladino pagó y perdonó la vida a todos los ancianos. Saladino entrega muchas iglesias a clérigos ortodoxos y otras son convertidas en mezquitas. Saladino se enfrentaba ahora a la tenaz resistencia de Tiro, por lo que marchó contra ella de nuevo, pero esta vez la ciudad fortaleza contaba con el apoyo naval de la flota siciliana.

Rendición de Raimundo ante Saladino

La caída de Jerusalén provocó de inmediato la Tercera Cruzada convocada por Urbano III. Dos expediciones salieron de inmediato, una liderada por Federico Barbarroja, emperador del Sacro Imperio, que no llegó a nada pues Barbarroja se ahogó cruzando un río. La segunda expedición corría a cargo de Ricardo Corazón de León, Rey de Inglaterra, Felipe Augusto, Rey de Francia, y el Duque Leopoldo de Austria. Hicieron la ruta por mar. Tras desembarcar pusieron sitio a San Juan de Acre, sitio que Saladino no pudo romper, y la ciudad cayó. Las desavenencias entre los dirigentes cruzados dejaron a Ricardo solo en la campaña. Por lo que se decidió a entablar negociaciones y el 2 de septiembre de 1192 se llegó a un acuerdo en el que se establecía una tregua y los cruzados conservaban las tierras que ya poseían, pero no se pudo recuperar Jerusalén. Tanto Ricardo como Saladino habían enfermado y no se veían capaces de seguir liderando sus ejércitos, además Ricardo tenía problemas de desgobierno en Inglaterra.

Finalmente el 4 de marzo de 1193 Saladino muere en Damasco dejando como heredero a su hijo. Es enterrado en el exterior del Mausoleo Omeya. Saladino nos ha quedado como un ejemplo de caballerosidad, enfrentándose a líderes cristianos incompetentes y extremistas, cierto es que para su época roza los cánones caballerescos, pero realmente no deja de ser un hombre de armas que en ocasiones fue capaz de los más altos estándares del honor y en otros su crueldad no conoció límites.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Translate »