Batalla de Halbe

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Los últimos meses de la Segunda Guerra Mundial el frente del este, que ya fue duro durante toda la guerra, se tornó en una serie de desesperadas defensas por parte de los alemanes que esperaban que los aliados occidentales llegasen a Berlín antes que los rusos. Frenar al Ejército Rojo se volvió la prioridad del alto mando alemán que sabía de las ganas de desquitarse que tenían, el rencor ruso por la invasión alemana y los desmanes y atrocidades de los Einsatzgruppen amenazaba los civiles alemanes. A pesar de los esfuerzos de los germanos el Ejército Rojo era incontenible y como un rodillo pasaba por encima de las defensas a pesar de las grandes cantidades de bajas sufridas la marea soviética parecía no tener fin.

Lanzacohetes BM21 durante la batalla de Berlín

El 18 de abril de 1945 el 1º Frente Biolorruso bajo el mando de Georgi Zhukov pasa por encima de la línea defensiva en las Colinas de Seelow, un millón de hombres lanzados al asalto contra 100000 defensores consiguen sobrepasar a los alemanes a costa de 35000 bajas. El día anterior el 1º Frente Ucraniano de Koniev atacó Fráncfort con el objetivo de juntarse con las tropas de Zhukov y cerrar la pinza sobre Berlín por lo que la situación alemana se complicó todavía más, la guerra estaba claramente perdida desde hacia tiempo pero las tropas alemanas, especialmente las SS, combatían con denuedo. A pesar del riesgo de cerco de todo el IX Ejercito alemán, el General Theodor Busse no se enfrenta a las tropas de Koniev y mantiene la posición convencido de que las tropas norteamericanas e inglesas llegarían antes a Berlín, pero esto no fue así. A pesar de la orden de retirada Busse no se movió con la excusa de esperar a las tropas de Fráncfort.

Soldados alemanes se rinden en Berlín

El 22 de abril se le expone la nueva situación a Hitler, Berlín estaba rodeada y el Führer monta en cólera. Alfred Jodl para calmarlo le propone que el IX Ejército de Busse abandonase el frente oriental hacia el occidental para reunirse con el XII Ejército bajo el mando de Walther Wenck y juntos volver a Berlín y levantar el sitio. El plan es una locura ya solo por la mera idea de desplazar todo un ejército de un frente a otro, reunirle con otro y volver a mover a ambos en orden de batalla para enfrentarse al cerco de Berlín, además de que ambos ejércitos estaban muy cortos de efectivos y material. Busse acepta el plan pero llama directamente a Wenck y le dice que efectivamente se reuniría con él pero que no volvería a Berlín sino que se rendiría a los americanos, Wenck está conforme con la idea.

El 24 de abril Wenck manda al XX Cuerpo de Ejército en cabeza con los pocos tanques que le quedan hacia el este para abrir un corredor que llegue al Elba para que Busse y el IX Ejército puedan salir de Berlín. El primer objetivo es Postdam donde había gran cantidad de civiles y refugiados. Busse recoge a todo civil que se quiera unir para salir de Berlín. El objetivo del combate es salvar cuantas más vidas mejor, pero el cargar con civiles hará que el avance sea lento. Zhukov se da cuenta del movimiento de Wenck y envía tropas a reforzar el cerco, cosa que Koniev hace también de manera que el bosque de Spreewald hierve de tropas soviéticas, ambos generales rusos buscan la gloria de apresar al IX Ejército. La columna alemana que huye de Berlín llega justo en el momento en el que el cerco se cierra el 26 de abril pero la primera parte del convoy de Busse logra pasar sin mayor problema pero el resto ha de combatir o pasar a través de una densa cortina de artillería y ataques de la aviación soviética. Los hombres del XII Ejército hacían lo que podían para mantener el corredor pero los rusos presionaban cada vez más, los pocos blindados alemanes que quedaban sirvieron bien abriendo brechas y relanzando la huida cuando se estancaba. Hitler supo de los planes de Busse y ordenó regresar al IX Ejército pero Busse desobedeció, solo tenía una cosa en mente, sacar a los civiles y a sus tropas de Berlín. Por desgracia al anochecer del día 26 la columna alemana estaba dispersa por el bosque y los rusos se dedicaban a rodear secciones de este y acabar con la resistencia que encontrasen.

La situación era desastrosa y desesperada, finalmente restos de la columna se fueron agrupando en la aldea de Halbe y reanudaron la marcha, durante día y medio sin detenerse hasta contactar con las tropas de Wenck. Pero no había terminado, los rusos seguían presionando y los hombres del XII Ejército siguieron aguantando las posiciones mientras ambas columnas se retiraban hacia el Elba, solo dos Panzer Tiger de Busse seguían operativos. Finalmente el 30 de abril la columna conjunta hizo contacto con tropas norteamericanas y se entregaron.

La batalla enfrentó a 40000 alemanes y 25000 soldados desarmados que cargaban con casi 100000 refugiados civiles contra 280000 hombres soviéticos apoyados por 1700 cañones y morteros, 280 carros de combate y más de 1000 aviones. Cerca de 25000 hombres consiguieron escapar y varios miles de civiles que dejaron 10000 muertos civiles por el camino y otros tantos soldados, por su parte los rusos sufrieron 25000 bajas. La operación no fue un éxito, pero tampoco un fracaso, el objetivo era salvar vidas, no ganar la guerra ni la batalla, solamente sacar a civiles de la Batalla de Berlín. Muchos soldados no pudieron huir y fueron capturados y enviados a Siberia, muchos de ellos no volvería nunca.

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