Berserkers

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Cuando oímos la palabra berserker se nos viene a la mente un guerrero inmenso saltando de un drakar que acaba de tocar la orilla y corriendo como un poseído hacia el pueblo inglés más cercano para matar, violar y saquear.

Pero antes de esa escena propia de la Edad Media los berserker ya eran temibles guerreros. Cuando Cayo Julio César combatió en el norte de la Galia con algunas tribus germanas se dió cuenta de que no todos los guerreros eran iguales y a pesar de que el guerrero germano ya era fiero y valiente, en ocasiones rozaba lo inconsciente y temerario, había algunos que destacaban todavía más en ese aspecto. Cargaban en solitario en ocasiones, casi incontenibles, como en un estado de trance. A este trance Julio César lo llamó Furor Teutónico.

Recreación moderna de berserkers

Los berserker y ulfhednar combatían desnudos, cubiertos por una piel de oso o lobo respectivamente. Utilizaban un armamento de lo más variado, desde hachas a lanzas, frameas, espadas, mazas… Algunos llevaban escudo, su equipamiento no estaba, como vemos, homogeneizado, básicamente cada guerrero usaba lo que le venía en gana o más adecuado creía que era para el combate. Solían pintarse el cuerpo para el combate o lo llevaban tatuado en gran parte.

Estela que representa a un berserker

El estado de furia y locura que adquirían ante el combate se ha ligado al consumo de plantas y bebidas alucinógenas, como cerveza con cornezuelo, setas, beleño negro… El caso es que se inbuian en un estado alterado de conciencia, ello les dotaba de una sensación de poder, una mayor resistencia al cansancio y el dolor, así como una fuerza casi sobrehumana. Cuando alcanzaban este trance ni sus aliados querían estar cerca de ellos dado que no distinguían amigos de enemigos. Eran un peligro para todo lo que les rodeaba, incluso para si mismos, mordían el escudo de pura rabia en ocasiones para poder contenerse, hay relatos de berserker que saltaron de barcos mucho antes de llegar a tierra y murieron ahogados, de guerreros que mutilados y asaetados, incluso con lanzas atravesandoles el cuerpo seguían intentando combatir.

Dibujo idealizado de un berserker

Eran guerreros unidos a cultos druídicos, los Úlfhéðnar (ulfhednar), por ejemplo, se consagraban a Odín o sus equivalentes germanos. En cambio algunos se han relacionado con cultos oscuros al dios Loki. Con la llegada del cristianismo los berserker y ulfhednar, que ya eran marginados en la sociedad, fueron apartados todavía más, incluso se les identificaba con poseídos y se decía que podían ser hombres-lobo. Finalmente en 1015 el Jarl Eirikr Hákonarson los declaró ilegales y desaparecieron. Su fama no se extinguió y en los relatos míticos nórdicos hay textos sobre estos guerreros:

Hablaré de los berserkers,

Los catadores de sangre,

Aquellos héroes intrépidos,

¿cómo trataban

A los que se vadean en la batalla?

Piel de lobo les llaman.

Portan escudos sangrientos.

De puntas rojas son sus lanzas cuando marchan.

Forman un grupo apretado, cerrando filas.

El príncipe, en su sabiduría, confía en ellos,

En los que cortan los escudos enemigos.

Poema Haraldskvæði.

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