El asedio de Masada

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Estamos en el año 66 d.C. y Judea esta en guerra con Roma. Las tensiones religiosas entre griegos afincados en Judea y los judíos estalla. En el año 6 d.C. ya hubo jaleo cuando el estado de Judea, que hasta entonces había sido un estado cliente de Roma, pasó a ser una provincia más. Ahora los judíos tenían que pagar doble en impuestos, al Templo y a la propia Roma que unido a la intolerancia religiosa casi acaba en guerra. Calígula quería que se construyera una estatua, dedicada a si mismo, dentro del templo judío en Jerusalén y eso tensó más la cuerda, pero acabó muriendo antes de tiempo y sus planes no se materializaron.

Roma respetaba normalmente todos los cultos, rara es la vez que se prohibió alguno, los cultos druídicos, cuyos ritos se usaban a modo de cuentos para asustar niños, los ritos o más bien orgias a Dionisio (Baco) y el cristianismo son las excepciones. Para los romanos y griegos, cada tierra y cada cultura tenía sus dioses, y no dudaban en adoptar los cultos ajenos en muchas ocasiones. Roma trataba a los judíos igual que al resto de poblaciones pero los judíos veían los cultos romanos como iconoclastas, algo que no se tolera en las escrituras.

Surgen pues movimientos independentistas de corte teocrática, los zelotes y los sicarios. Los sicarios eran una facción zelota todavía más radical. Se les puede considerar los primeros grupos terroristas, no tenían ningún problema en asesinar civiles para hacer oír sus reclamaciones. Así pues los judíos de Cesarea están con los griegos con pleitos legales del tipo; “no me gusta la estatua de tu dios, quítala”. Ganan el juicio los griegos, que tienen la feliz idea de ir a celebrarlo al barrio judío y darle una paliza a todo judío que se cruce.

Se desata la revuelta en el año 66, en Cesarea, al malestar general se une al hecho de que el procurador romano ha desviado algún dinero del templo a su bolsillo, lo que desata las iras judías y atacan la guarnición en Jerusalén. Se envía un ejército romano y los judíos les rechazan en Beth Horom, dejando 6.000 legionarios caídos. El Emperador Nerón ordena a su mejor general, Vespasiano, sofocar la revuelta. Agrupa cuatro legiones y sus tropas auxiliares y se lanza de cabeza a por los líderes rebeldes en el norte. Vespasiano era un gran militar, había participado y se había distinguido en la campaña britana del Emperador Claudio. En el 68 aplasta la rebelión en el norte de Judea y en el 69 debe marchar a Roma cuando es nombrado emperador (en realidad son nombrados tres emperadores pero es otra historia) y deja a su hijo, Tito, al mando. Tito marcha a Jerusalén y tras un largo asedio es tomada en el año 70. En la primavera del 71 Vespasiano reclama a su hijo en Roma y Tito delega para finalizar la pacificación a Lucilio Baso con la Legio X Fretensis. Baso enfermo no puede cumplir la misión y toma el relevo Lucio Flavio Silva.

Solo quedan tres enclaves rebeldes, el principal es Masada, y no va a ser nada fácil tomarlo. Situado en una colina de escarpadas laderas, acantilados mas bien, no es un enclave para atacar de manera directa. El rey Herodes había decidido fortificarla cuando Cleopatra apoyada por Marco Antonio había empezado su política de expansión. A pesar de que la ciudad estaba en manos romanas al comienzo de la revuelta, la guarnición de Masada se había confiado y fueron pasados a cuchillo por los sicarios y la estratégica ciudad tomada, regalando con ello buen material, pertrechos y suministros a los ahora defensores.

Llega Silva con su Legio X y cuatro cohortes de auxiliares, prepara el campamento y comienzan las obras de asedio. Son los propios legionarios los que se encargaban de estas labores por estar instruidos en ello. Silva tiene dos accesos a la fortaleza y ninguno parece apropiado, el primero es un pequeño sendero tortuoso demasiado estrecho para lanzar un buen ataque, el segundo aunque custodiado desde la fortaleza es más ancho y directo. Ordena la construcción de una rampa en este acceso para que pueda pasar por allí una torre de asedio. Los ingenieros romanos comienzan la construcción y empleando troncos, piedra y tierra aplastada levantan una rampa de 196 metros de base y 100 de altura, resulta extraño que los judíos no hicieran salidas para interrumpir dicha construcción o que asaetaran desde las murallas, hay dos teorías al respecto. El uso de una cubierta por parte de los romanos o que fueran los esclavos judíos del ejército romano quienes lo construyeran. El caso es que en el año 73 tras siete meses de asedio y tres de construcción la rampa esta finalizada. Se coloca una gigantesca torre de asedio en la cumbre de la rampa, una plataforma preparada para tal propósito.

Los artilleros romanos disparan como balistas en lo alto de la torre para despejar la muralla, mientras un ariete montado en la torre golpea la muralla para abrir brecha. Los sicario estuvieron listos y mientras los romanos trabajaban, prepararon una segunda muralla de madera y piedra de manera que cuando la primera muralla cayó y el ariete golpeó la nueva muralla, esta se vio reforzada por los cascotes y escombros de ambas. Silva se da cuenta de la jugada y ordena quemar la segunda muralla y a pesar de que la torre corre peligro de arder durante unos instantes el viento cambia y los romanos lo ven como un buen augurio. Se lanza el asalto definitivo. Los asaltantes esperan un fiero combate pero los sicarios se han suicidado, se han matado los unos a los otros y el último quemado vivo junto con algunos pertrechos, dado que el judaísmo prohíbe el suicidio.

Con la toma de Masada finaliza la guerra y entre 600.000 y 1.100.000 judíos yacen muertos y el pueblo judío en general se dispersa por el mundo al perder su estado (diaspora). Muchos son vendidos como esclavos pero la mayor catástrofe para ellas es la pérdida del templo en Jerusalén, día que todavía conmemoran con tristeza. Para Roma es la pacificación de una provincia rebelde y asegurar su poder en oriente. Y de un modo casi sarcástico Roma llama a la nueva provincia Palestina, en lugar de Judea. Palestina viene de filistin, los filisteos, el antiguo enemigo de los judíos.

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