El día ha comenzado (Parte 3)

Marcio da un tajo horizontal, la cabeza de un germano pelirrojo con dos largas trenzas queda colgando hacia atrás sujeta solo por la columna, inmediatamente alza su scutum para detener el golpe de un gran hacha de dos filos, siente el golpe en todo su cuerpo, pero Marcio ha de reponerse rápidamente y lanza una estocada a otro bárbaro que alcanza en el estómago, la punta del gladio asoma por el lumbar. Con un fuerte tirón extrae la corta espada romana y voltea sobre si mismo para esquivar el gran hacha que descendía de nuevo, el haca golpea el suelo a la izquierda de Marcio y el bárbaro queda vendido y Marcio aprovecha para traspasar la garganta de su enemigo con el gladio. Esta agotado, percibe su entorno a cámara lenta, oye a lo lejos el sonido de los silbatos de los centuriones y el tronar de las trompas de guerra. Un golpe, como de un puño gigantesco le devuelve a la realidad, una gran espada bárbara ha impactado contra su casco que sale volando  al soltarse el barbuquejo. Cae al suelo de espaldas con el scutum al frente contra el que impactan  varias armas a la vez, Marcio solo ve pies por lo que golpea sin pensar y alcanza los pies del bárbaro de su derecha que cae a su lado, Marcio observa la cara de su enemigo caído y le golpea la cara con el pomo del gladio, suena a huesos rotos y Marcio rueda por encima suya para librarse de una nueva lluvia de golpes, consigue levantarse y su espalda golpea contra la espalda de un bárbaro, Marcio mira de reojo y gira el gladio en su mano de manera que la hoja queda hacia abajo, golpea con furia hacia detrás y alcanza en los riñones del bárbaro, pero pierde el gladio que queda clavado en la espalda del bárbaro, acto seguido carga con el scutum al frente y derriba a otro bárbaro, agarrando el escuro con dos manos golpea su cara hasta convertirla en un amasijo de hueso y carne. Nota un dolor punzante en su hombro izquierdo, la punta ondulada de una lanza asoma por delante, la vista se le nubla, se gira pero una nueva lanza impacta contra su muslo, Marcio cae, contempla el cielo, azul, con alguna nube, todo va ahora muy despacio, escucha su propia respiración, le arden los pulmones y le palpitan las sienes. “Menuda mierda de día” piensa, un pie impacta contra su cara, la sangre brota de su nariz rota y ya apenas ve nada, vislumbra la cara de un germano que le mira mientras le muestra un puñal, algo distrae al germano que alza la cara sorprendido a la vez que una lluvia de pilum pasa sobre ellos, uno le impacta de lleno en la cabeza. Marcio respira cada vez peor y el hilo que le une a la consciencia se hace muy fino, antes de desmayarse consigue ver algo, una pierna, con su pie, con su sandalia de clavos….

Segunda Parte

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