El Santísima Trinidad

Síguenos en:
0

Uno de los errores militares más comunes es pensar que algo, cualquier arma, vehículo o unidad, cuanto más grande mejor. Nos vamos a situar en la época, siglo XVIII, concretamente 1769, se bota en la Habana lo que era el navío de línea más grande de su tiempo y el más grande de la historia sin motor a vapor. Una bestia de tres cubiertas armado con 120 cañones, más tarde reformado añadiendo un puente y 20 cañones más. ¿Necesitaba el Imperio Español semejante monstruo marino? No por supuesto, pero podía permitírselo. España necesitaba en aquel entonces navíos rápidos y ágiles, fragatas o navíos de dos cubiertas a lo sumo, que pudieran dar escolta y proteger a la multitud de convoyes cargados de oro que eran hostigados continuamente por piratas y corsarios.

El navío empieza mal, tarda una auténtica eternidad, mes y medio en hacer el recorrido de La Habana a Vigo y en el viaje inaugural ya se notan diversos problemas, es lento, es pesado y tiene una escora preocupante que en ocasiones provocaba que entrara agua en por las portas de la batería inferior. Y llega la primera reforma, con la intención de hacer el buque un poco más rápido y ágil se le alarga la quilla pero ni con esas adquiere la velocidad que sería deseable. Reforma tras reforma el buque no hace más que costar dinero y poder industrial a la nación, y finalemente acaba con su forma final a modo de navío de 4 cubiertas, lo que le hace todavía más imponente. Obviamente era un buque enfocado al ataque, su velocidad y maniobrabilidad lo hacía apto para combates entre escuadras y plantar cara a los primera clase ingleses, navíos de 3 cubiertas.

En 1780 participa en la Batalla de Cabo Santa María, en la que una escuadra combinada franco-española se apodera de 55 buques de guerra ingleses. La figura del Escorial de los mares, como se llamaba al Santísima Trinidad, fue más amedrentadora que otra cosa. El convoy inglés con destino India, para continuar con la guerra colonial y otra mitad de este con destino América para reforzar a las tropas inglesas contra los rebeldes de las Trece Colonias iba poco protegido y en cuanto divisó la potente escuadra combinada emprendió una desbandada general en la que uno a uno fueron cayendo sus naves, cazados por fragatas y buques más ágiles que el Santísima Trinidad.

En 1782 durante el Gran Asedio de Gibraltar toma parte en la Batalla de Cabo Espartel, donde su actuación es más destacada. Pero sus dos momentos donde la leyenda crece llegan más tarde. El primero durante la Batalla de Cabo San Vicente (1797) donde la escuadra británica en clara inferioridad numérica hizo frente a la escuadra franco-española que como no, estaba mal desplegada y con tripulaciones bastante novatas. El Santísima Trinidad fué un objetivo primordial para los ingleses que llegan a conseguir que este capitule, pero la rápida actuación del Capitán de Navío Cayetano Valdés al mando del Infante don Pelayo, un navío de 74 cañones rápido y ágil que se coloca usando al Santísima Trinidad de parapeto entre él y los ingleses y ordena izar de nuevo el pabellón y presentar batalla o el mismo abriría fuego y hundiría el barco, a lo que la tripulación obediente así obra evitando que el buque caiga en manos inglesas.

NombreNuestra Señora de la Santísima Trinidad
AstilleroLa Habana
Botado Marzo de 1769
DestinoHundido tras la Batalla de Trafalgar 1805
Desplazamiento4902 toneladas
Eslora63,36 metros
Manga16,67 metros
Puntal8,26 metros
Calado8,5 metros
CubiertasA su entrega 3

Después de las reformas 4
Armamento120 a su entrega

140 tras las reformas
PropulsiónA vela
Tripulación980 hombres a su entrega

1160 durante la Batalla de Trafalgar

Es en Trafalgar nuevamente con una tripulación bisoña, mal dispuesta la escuadra para la batalla y tras batirse contra cinco enemigos simultáneamente donde por fin cae en manos británicas, encontrandose eso si una auténtica masacre y el buque en un estado lamentable. Había sido capaz de absorber parte de la fuerza de combate británica durante un buen rato y causar gran numero de bajas. El buque apresado y remolcado por los ingleses con la intención de llevarlo a Gran Bretaña se hunde esa misma noche durante un tormenta en frente la costa española. Así acababa el buque más majestuoso de la armada española, como un símbolo del decadente poderío imperial español.

1 thought on “El Santísima Trinidad

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Translate »