Mitsubishi A6M Zero

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El día 1 de Abril de 1939 alzaba el vuelo por primera vez un avión que se convirtió es símbolo de su país durante la Segunda Guerra Mundial y que más tarde su silueta en el aire significaría el último escalón del fanatismo nipón, el Mitsubishi A6M Zero.

VersiónA6M1A6M2A6M3A6M8
DiseñadorJirō HorikoshiJirō HorikoshiJirō HorikoshiJirō Horikoshi
Tripulación1111
Armamento2 ametralladoras de 7,7mm

2 cañones de 20mm
2 ametralladoras de 7,7mm

2 cañones de 20mm
2 ametralladoras de 7,7mm

2 cañones de 20mm
1 ametralladora de 7,7mm

1 ametralladora de 13,2mm

2 cañones de 20mm
Carga120kg de bombas120kg de bombas120kg de bombas500kg de bombas
Autonomía1820 km3100 km 2.830 km (con depósito lanzable) 2.830 km (con depósito lanzable)
Techo de vuelo10300 metros10300 metros10000 metros11200 metros
Envergadura12 metros12 metros11 metros11 metros
Longitud9,06 metros9,06 metros9,06 metros9,24 metros
Altura3,05 metros3,05 metros3,51 metros3,64 metros
Superficie alar22,44 m²22,44 m²21,53 m²21,30 m²
MotorMitsubishi Zuisei 13 de 780 cvNakajima NK1C Sakae 12 de 940 cvNakajima Sakae 21 de 1.130 cvMitsubishi Kinsei 62 de 1.580 cv
Peso con carga/vacio2.343 kg/1.652 kg2.408 kg/1.678 kg2.544 kg/1.807 kg3.150 kg/2.150 kg
Velocidad de crucero371 km/h371 km/h371 km/h371 km/h
Velocidad máxima510 km/h a 3.600 m534 km/h a 5.050 m545 km/h a 6.000 m573 km/h a 6.000 m

Japón se había abierto al mundo a finales del siglo XIX durante la Restauración Meiji, su joven pero poderosa flota había aplastado a los rusos a principios del siglo XX y desde los años previos a la Segunda Guerra Mundial estaba inmerso en una política expansionista e imperialista. En guerra con China, con Corea subyugada y con las miras puesta en todo el sudeste asiático la armada nipona precisaba de un caza polivalente, con gran radio de acción, y que además que pudiera ser embarcado en portaaviones sería una característica que a Japón le venía muy bien, la posibilidad de tener bases aéreas flotantes daba grandes facilidades en un Imperio que necesitaba del control del mar para asegurar la seguridad de su suelo.

A6M2 Sobre la cubierta del portaviones Akagi

De esta petición surge el Zero, también llamado Zero-sen, Rei-sen o Rei-sentõki, los aliados en cambio lo tenían codificado como Zeke. Era un avión monomotor de ala baja, muy maniobrable, pero con un problema de estructural tremendo que hacía que después de unos pocos impacto en el ala esta se partiera, lo que se traducía en una barrena y un avión menos. Las primeras variantes buscaban una gran ligereza por lo que no montaba ningún tipo de blindaje, al principio de la guerra las primeras versiones no tenían rival, de hecho en China cosechó una media de 12 derribos por cada Zero perdido, así que el poco blindaje no era muy relevante.

A medida que la guerra avanzaba el Zero se fue quedando atrás y en 1942 ya daba muestras de estar quedándose anticuado que unido a la pérdida de pilotos experimentados hizo que definitivamente el caza no fuera capaz de enfrentarse a los modernos F6F Hellcat o los F4U Corsair norteamericanos. A pesar de ello nunca fueron sustituidos completamente por cazas de nuevo desarrollo y siguieron sirviendo en combate. A pesar de incorporarles blindaje, mejores motores y mayor armamento, que se quedaba terriblemente pequeño al lado del armamento norteamericano que usaba las Browning de 12,7mm como arma base de sus aviones, mientras que los Zero usaban ametralladoras de 7,7mm e incorporaban algún cañón de 20mm, seguían sin ser rival, por ello se fueron derivando paulatinamente a servicios de intercepción de bombarderos.

Con los japoneses completamente desesperados el Zero toma una nueva tarea tremendamente oscura, usando la leyenda del Viento (風) Divino/Dios (神) que barrió a la flota mongola que se dirigía a invadir Japón en el siglo XIII, 神風 se proninciaría Shinpū, pero los traductores norteamericanos lo tradujeron erróneamente como kamikaze, el caso es que el término se extendió y permaneció. El 25 de octubre de 1944 durante la batalla del Golfo de Leyte los Aliados quedaron sorprendidos cuando aviones cargados con todas las bombas posibles se estrellaban contra sus buques, se trataba del primer ataque kamikaze, que durante dicha batalla entre todos los ataques causaron 3000 muertos aliados y hundieron 34 navíos. Este tipo de ataques perdieron efectividad cuando se aumentó el número de antiaéreos por buque y con nuevas tácticas en la que los cazas de escolta identificaban estos aviones y los marcaban como objetivo prioritario.

Temido por sus enemigos y amado por sus pilotos, al final de la guerra se habían producido 11000 unidades y el avión era uno de esos iconos bélicos que marcan al combatiente y al estudioso de la historia, no sólo por sus hazañas o su utilidad en combate si no también por una silueta característica con unas líneas suaves y un aspecto que hacen de él un aparato visualmente agradable.

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