Nebelwerfer

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Una de las armas que más sorprenden tanto visualmente como cuando se la ve en acción son los lanzacohetes múltiples. Tanto los primeros de la historia que eran básicamente rampas hechas con tablones como los modernos MLRS son aterradores para las tropas que los sufren. Una lluvia de material explosivo desatada de manera súbita no es algo agradable.

Soldado alemán con un Nebelwerfer de 6 tubos

Durante la Segunda Guerra Mundial este tipo de armas tuvo un impulso importante en su desarrollo, los rusos tenían sus BM21, los aliados montaban pequeños tubos lanzacohetes en los jeeps y tenían los Sherman Caliope. Los alemanes desarrollaron los “Stuka a pie”, disparados normalmente desde jaulas de madera montadas en los semioruga Sdkfz o viejos carros franceses capturados, y los que más terror psicológico generaban entre los soldados enemigos, los Nebelwerfer.

Consistía en un soporte artillero, normalmente la cureña de los viejos cañones ligeros de comienzos de la guerra, sobre la que se montaban los tubos lanzacohetes. La variante Nebelwerfer 41 tenía 6 tubos para cohetes de 120mm y 35 kg de peso que alcanzaban los 7000 metros. El modelo 42 eliminaba uno de los tubos pero aumentaba el calibre de los cinco restantes hasta los 210mm y los cohetes ya pesaban 114kg, también aumentaba el alcance hasta los 8000 metros.

Nebelwerfer en un vehículo SdKF4

Al ser piezas remolcadas no eran muy móviles y la columna de humo que levantaban al ser disparados delataba su posición, de manera que los artilleros tenían que ser rápidos en volver a enganchar las piezas a los vehículos y cambiar de posición si no querían sufrir el fuego de contrabateria del enemigo. El gran rebufo de los cohetes al ser disparados obligaba a agrupar estas armas en baterías y luego mediante un cable unirlas a un disparador para evitar estar cerca de ellas al abrir fuego. Se solucionaron estos problemas montando los tubos en vehículos, como el Panzerwerfer, de manera que podía hacer fuego y abandonar rápidamente la posición.

Carga de un cohete Nebelwerfer en un Messerschmitt Bf110

El sonido terrible que emitían les hizo ganarse el mote de “Mimi Aulladora” y la tormenta de fuego y metralla que destaban les dió su merecida fama, fueron usados en todos los frentes, incluso se desarrolló una variante para usarse aire-aire que aunque aparatosa era muy útil para desbaratar formaciones de bombarderos.

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