Panzerkampfwagen VI Tiger I

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La atmósfera en el interior del carro es asfixiante, aún hace calor y tener solo la escotilla del comandante abierta no es suficiente para refrescar a sus tripulantes. El oficial asoma la cabeza por la escotilla y encara los prismáticos, da rápidas órdenes al artillero que hace girar la torre hacia la derecha con un leve silbido del motor hidráulico. Tres T-34 aparecen en la mira, avanzan despacio, a unos 1500 metros, el artillero tiene sus dudas. Los carros soviéticos están lejos, muy lejos para los carros anteriores, pero el jefe del carro sabe de la potencia del vehículo del que es responsable. “Feuer!!!!” grita, el artillero aprieta el disparador y el pesado cañón de 88 mm retrocede con brusquedad, el cargador mete casi de inmediato otro proyectil. Apenas en un parpadeo desde que disparó, el artillero, sorprendido, ve saltar por los aires la torreta del primero de los T-34. Los rusos han visto de donde provenía el disparo y responden, pero no se creen lo que ven, un carro de combate imponente y grande desde muy lejos ha reventado uno de sus carros y en cambio sus disparos impactan sin hacer mella en el mastodonte germano. Comienzan a retroceder viendo que poco pueden hacer, pero otro disparo atraviesa el blindaje inclinado del segundo carro y mata a su tripulación. El carro ruso se queda inmóvil, como esperando una orden que no llega. El tercero sigue retrocediendo y disparando, un nuevo resplandor en la distancia, los rusos tienen suerte, el disparo yerra y solo les destroza la oruga derecha. Bajan por las escotillas y salen como alma que lleva el diablo. Todavía no se creen que los alemanes tengan un carro tan potente y cuando al llegar a sus posiciones cuentan lo ocurrido muchos les toman por locos. No lo saben aún, pero acaban de conocer por las bravas al Panzerkamphwagen VI TIger I.

Es septiembre de 1942 en los alrededores de Leningrado y aunque la escena descrita es totalmente ficticia bien podría haber sido el primer encuentro de tropas rusas con los pesados Tiger. Pero la realidad es bien distinta y el día 23 de ese mismo mes los Tiger tuvieron su primera prueba de fuego. El desconocimiento de sus capacidades y diversos fallos mecánicos, así como la artillería rusa, causaron diversas bajas e incluso lograron que los soviets se hicieran con un carro completamente intacto con el que hicieron pruebas y descubrieron que tenían un problema muy serio: los alemanes tenían una bestia que a 1600 metros era letal. Lo más preocupante es que a esa distancia era invulnerable para cualquier cosa que le pudieran lanzar. El Tiger era la respuesta alemana a la abrumadora superioridad blindada rusa en los primeros meses de la operación Barbarroja. Los Panzer III y IV apenas eran rival para los KV1 y T34 rusos, que sin embargo, al no ser utilizados debidamente no habían conseguido frenar a los alemanes ni sus tácticas del Blitzkrieg.

La firma Henschel & Sohn ya había empezado a diseñar en 1937 un carro de características parecidas. Con la ayuda de Porsche, MAN y Daimler-Benz presentaron en 1941 un proyecto con un cañón de 75 mm. La sorpresa que supusieron los blindados soviéticos hizo que se descartase. Sobre ese mismo modelo se comenzó a incrementar el blindaje y se le dotó de un cañón de 88 mm que ya había demostrado su eficacia en su versión FLAK (antiaérea) contra objeivos terrestres y aéreos. A pesar de que no incorporaba blindaje inclinado, como los T-34 o el posterior Panther alemán, el grosor de su blindaje no lo hacía necesario. Con 100 mm de grosor en el frontal y 80mm en los laterales y traseros por encima de los 1000 metros era prácticamente invulnerable.

El diseño final estaba listo para el 20 de Abril de 1942, cumpleaños de Hitler, y se le presentó ese mismo día, Hitler se entusiasmó con el carro y en Agosto de ese mismo año se inicia la producción del Tiger. Era un auténtico mastodonte de acero y sus 57 toneladas finales lo hacía bastante lento y torpe, aún así alcanzaba los 38 km/h. Su sistema de suspensión con ruedas de acero en 3 filas lo hacía suave y manejable, pero era dado a llenarse de barro y suciedad y atascarse. También debido a su peso se le dotó de capacidad de vadeo para unos 4 metros porque la mayoría de puentes no lo soportaban. Sin embargo el error definitivo del Tiger no fue otro que su gran complejidad. Construirlo llevaba el doble de tiempo que los Panzer IV, apenas se construyeron 1350 en toda la guerra, frente los 40000 M4 Sherman americanos y los 80000 T-34 rusos. La proporción de bajas de 5,74 carros aliados por cada Tiger perdido se demostró insuficiente.

Los rusos prepararon los carros IS2 y los SU152 como respuesta directa a los Tiger que, aunque llegaron tarde, se mostraron como un duro rival para los Tiger. Los aliados occidentales por su parte confiaban en sus cazacarros como el M10 Wolverine o en el masivo apoyo aéreo para hacerles frente. Así que su respuesta se basó en actualizar los manuales y Normas Operativas que no decían otra cosa que para enfrentarse a un Tiger se necesitaban 4 Sherman y que te debías hacer a la idea de que 3 de ellos quedarían destruidos. Los Tiger protagonizaron actos realmente heroicos, incluso épicos. En Viller-Bocage (Normandía) Michael Wittman con único Tiger destroza a 23 carros británicos. Durante el 1 de Julio y el 1 de Septiembre de 1943 la Panzer Abteilung 503 reclama la destrucción de 501 carros de combate soviéticos, casi 390 cañones antitanque y 70 piezas de artillería, todo ello sufriendo tan solo 17 bajas. Una decena de comandantes de Tiger acumulan mas de 100 carros destruidos confirmados lo que nos da una idea de su potencia de fuego y de lo que era capaz de hacer una tripulación experimentada.

PaísAlemania
NombrePanzerkampfwagen VI Tiger I
TipoCarro de Combate Pesado
TripulaciónComandante

Artillero

Cargador

Radio/Ametralladora

Conductor
Velocidad Máxima38km/h
ArmamentoCañón kWk36 de 88mm

Ametralladora Coaxial Mg34 de 7.92

Ametralladora en el casco Mg34 de 7.92
BlindajeFrontal:100-120 mm

Lateral/Trasero:80 mm
Autonomía120-195 km

La potencia de fuego, su grueso blindaje y la efectividad de sus tripulaciones les hicieron entrar en la historia, convirtiéndose en leyenda. Los Tiger, temidos por sus enemigos y amados por sus tripulaciones, han entrado en el imaginario común como el más poderoso carro de los ejércitos del Tercer Reich.

 

 

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