Batalla de Guadalete

Los motivos de la caída del reino que los visigodos construyeron en la península ibérica son varios. Habían creado un sistema político y social basado en gran parte en el derecho romano y en muchas de sus costumbres. Habían buscado de manera constante una unidad total para el reino. Recaredo convirtiéndose al cristianismo y renegando del arrianismo arrastró a toda la nobleza visigoda a hacer lo mismo y así dio unidad religiosa a todo el territorio bajo su control. Años después Recesvinto con su Lex Visigothorum da unidad legislativa. Los visigodos eran una minoría en su propio reino, donde predominan los vasallos de origen hispanoromano y la élite la componen visigodos que rara vez se relacionan con la plebe, con el tiempo se acaban integrando como una misma sociedad.

 

 

Buscar la unidad está bien, pero los reinos suelen tener sus conspiraciones y luchas de poder y si los reyes son electos esto va a ser un problema más habitual de lo deseado. En el 710 muere en circunstancias más que extrañas el rey Witiza y accede al poder Roderico (Rodrigo) pero los familiares de Witiza no están contentos y los partidarios de Agila II tampoco, en cambio otros como el hijo del Duque Fávila, al que asesinó Witiza, si que lo están, Rodrigo nombraría a este noble Maestro de Espatarios, es decir jefe de su guardia, Pelayo se llamaba dicho noble. Surgen pues dos bandos enfrentados entre sí, lo que lleva a Rodrigo a realizar campañas en contra de sus enemigos.

 

 

Tariq ibn Ziyad, bereber bajo el mando del gobernador de Ifriqiya desembarca en El 711 en la bahía de Algeciras con el beneplácito de Don Julián, Conde de Ceuta, que había buscado en los omeyas un aliado para enfrentarse a Rodrigo y hacerse con el poder. Don Julián tenía lazos de sangre con Witiza. Tariq se hace fuerte en el peñón de Gibraltar mientras su ejército de unos 7000 hombres cruzaba el estrecho en oleadas. Según la ley visigoda todo súbdito que esté cerca de la zona de ataque enemigo debe atacar con sus propios medios sin necesidad de convocatoria de guerra, en este caso no se cumple y Tariq comienza a internarse en la península, algunos nobles enemigos de Rodrigo se unen a las fuerzas de Tariq.

 

 

Rodrigo no presta mucha atención a la fuerza de Tariq, ya había sufrido ataques musulmanes antes y o bien habían sido rechazados o saqueaban un poco y se iban. Este no era el caso y Tariq es reforzado con 5000 bereberes más. Rodrigo con su campaña inconclusa acude al sur en apoyo de sus súbditos. En Córdoba consigue reunir un importante contingente y acude al encuentro de los musulmanes. Ha tenido que aceptar la ayuda de los parientes de Witiza para poder hacer frente a la amenaza musulmana.

 

 

Se encuentra con los musulmanes en lo que según gran parte se los historiadores coinciden que era orillas del río Guadalete. Una vez más los datos en esta época histórica son confusos, exagerados o ninguneados, depende quien lo narre. Otros opinan que la batalla tiene lugar en algún lugar entre Medina-Sidonia y La Jamba. El caso es que cuando los dos ejércitos de juntan en torno a 15000 hombres por bando según estimaciones de Lewis (historiador norteamericano y premio Pulitzer) forman para la batalla.

El orden de batalla musulmán confía en su caballería ligera de proyectiles y su infantería a distancia, al contrario que los visigodos que confían en infantería media y escaramuzadores y dejan casi en segundo plano a la caballería que estaba formada por nobles, en parte debido al altísimo coste para mantener una caballería regular. Normalmente los despliegues de este tipo de ejércitos consiste en un centro con la infantería, al frente los escaramuzadores y a los flancos la caballería. Rodrigo manda el centro y los hijos de Witiza los flancos.

 

 

Tariq por su parte despliega de manera muy parecida, infantería de proyectiles y escaramuzadores al frente con lanceros detrás. Su caballería cubre los flancos y supera en número a la caballería visigoda. Rodrigo confiado en su victoria avanza, desconoce la manera de combatir de la caballería musulmana y eso le cuesta un disgusto. A medida que avanza es hostigado de manera constante y no puede dar alcance a la caballería enemiga. Tariq por el contrario si que sabe lo que hace, su caballería prácticamente crea un carrusel constante de ataque y retira creando una barrera de proyectiles. Para desgracia de Rodrigo sus flancos no sólo no han atacado sino que se retiran, ha sido traicionado por los hijos de Witiza. Eso le deja en una inferioridad numérica clara y sus fuerzas del centro son aplastadas y el propio Rodrigo pierde la vida combatiendo, pero alguno de sus fieles consigue huir como es el caso de Pelayo.

 

 

La muerte de Rodrigo deja el camino despejado a Agila II que toma el poder durante dos años y será sucedido por Ardón que reinará hasta el 720 cuando los musulmanes se hacen con el poder del antiguo reino visigodo. Con una mezcla de diplomacia, persuasión y alguna campaña contra rebeldes finalizarían tomando casi la península entera, la Batalla de Covadonga y el carácter inhóspito de las tierras asturianas y cántabras disuadió a los musulmanes de controlar esa zona y se contentaban con saquearlas de vez en cuando. La conquista musulmana tardó veinte años en hacerse realidad y dejó una profunda huella en la población, cultura y forma de vida de la península ibérica.

Cuenta una leyenda, de origen musulmán, que había una casa en Toledo, capital del reino visigodo, construida sobre una cueva excavada por el mismo Hércules. En la puerta de la casa cada nuevo rey visigodo ponía un candado, dado que temían aquello que guardaba. Le tocaba poner su candado al rey Rodrigo, pero lleno de curiosidad abrió todos los candados y dentro se encontró la mesa del rey Salomón y un cofre, que lleno de alegría y pensando que estaría lleno de joyas también abrió, pero se encontró una nota, que decía: “Cuando la mano del tirano abra la puerta del palacio y profane su secreto, guerreros como éstos penetraran en España y se apoderarán del reino” y un dibujo de un soldado musulmán derrotando a uno visigodo. Intentó cerrar todos los candados y poner el suyo pero la maldición ya estaba echada.

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