José Millán-Astray y Terreros

Es inevitable que al hablar de la historia militar contemporánea de España no nos venga a la mente La Legión, unidad que ha formado parte en infinidad de batallas desde su creación en el año 1920. Esta unidad se caracteriza por todas las particularidades que la diferencian de las demás unidades del ejercito de tierra español que la hacen única y sin igual, particularidades que, para poder entenderlas, tenemos que conocer a su fundador.

José Millán-Astray y Terreros nació el 5 de Julio de 1879 en La Coruña. Ingresó en la Academia de Toledo en 1894 a la edad de 15 años en contra de los deseos de su padre, abogado de profesión que quería que estudiara derecho. Dos años después ingreso en la Escuela Superior de Guerra pero interrumpiría sus estudios para irse voluntario a Filipinas donde se distingue por su valor y obtiene la Cruz de María Cristina debido a su actuación en la defensa de la población de San Rafael contra un enemigo con una entidad mucho mayor de la que el ejercito español disponía.

Al regresar a España reingresó en la Escuela de Guerra obteniendo el Diploma de Estado Mayor. Tiempo después, el 2 de marzo de 1906 se casó con Elvira Gutiérrez de la Torre, con la que hizo un juramento de mantenerla casta.

 

Cojo, tuerto y manco este hombre marcó un antes y un después en la historia militar contemporánea de España.

 

La Guerra de Marruecos era un gran problema para nuestro país. España mandaba reclutas muy jóvenes y sin ningún tipo de instrucción militar a luchar contra los nativos riffeños que, aunque carecían también de instrucción, conocían a la perfección el terreno y lo usaban a su favor para hostigar y diezmar las fuerzas españolas. Esto desembocaba en que la población en la Península llegara a la conclusión de que lo único que estaba haciendo España era perder vidas humanas sin ningún tipo de beneficio.

Ante esta situación se planteó profesionalizar a los soldados que fueran a combatir (ya que en aquella época los soldados que combatían eran soldados de reemplazo). Así se crearon los primeros Tabores de Regulares, compuestos por indígenas que servían de fuerza de choque contra los rifeños. Aunque esto mejoró la situación, los oficiales no se fiaban de sus propios hombres por miedo a que los traicionasen en cualquier momento.

Personal perteneciente a un Tabor de Regulares. Año 1914.

 

Con todos estos problemas en mente, Don José Millán-Astray y Terreros a la edad de 26 años propuso la creación de una unidad aun mas efectiva, compuesta principalmente por europeos y entrenada para resistir las duras condiciones de África que luchasen por unos valores, al contrario que los soldados de reemplazo mandados forzosos a combatir.

La unidad fue nombrada en su creación en el año 1920 como “Tercio de Extranjeros”, ya que no solo permitía la incorporación española, sino que cualquier persona que quisiera combatir podía alistarse, independientemente de sus antecedentes penales. A todo hombre que se alistara no se le preguntaba un nombre real, para facilitar el cumplimiento del “Nada importa tu vida anterior” frase que suena en “La Canción del Legionario”. Haciendo esto, Millán-Astray buscaba llenar su unidad de hombres y darles la redención a todo aquel que cometió algún delito en la vida, ya que tenía la visión católica de que todo el mundo podía ser salvado.

 

La primera jura de Bandera legionaria, en una explanada junto al río Tarajal. 21 de octubre de 1920.

 

Don José Millán-Astray supo desde un primer momento que no todo el mundo querría pertenecer a una unidad diseñada para ir siempre en punta de vanguardia, jugándose la vida en tierras africanas lejos de su hogar, por ello ideó la forma de rodear a La Legión de una mística que la hiciera más “apetecible”. La principal forma con la que consiguió esto fue nombrarla como previamente hemos visto, “Tercio de Extranjeros”, y adoptar las cornetas y tambores de los Tercios, la unidad con la que España fue un gran imperio antaño. A nivel organizativo se basó en gran medida en la “Legión Extranjera Francesa”, unidad que fue a estudiar a Argelia personalmente.

Aunque a primera vista no parecía que fuera a ser suficiente para atraer a la gente a alistarse, la unidad de puso de moda en muy poco tiempo y hombres procedentes de todos los rincones de España decidieron formar parte de esta unidad. Esto fue debido también a la facilidad que tenia Millán-Astray para hablar en público y convencer en una época en la que la televisión no era algo común en las casas de España.

 

La propaganda tuvo un importante papel en hacer que este proyecto llegara a buen puerto.

 

Salta a la vista las referencias que tomó la unidad creada en 1920 de los antiguos Tercios y de la Legión Extranjera Francesa, pero hay algo que determinó las pintorescas cualidades de la Legión Española incluso más que lo anterior, el Bushido. El Bushido es un texto que recoge el código moral de los samuráis japoneses. Este texto realza los valores de estos antiquísimos guerreros, valores como la caballerosidad, la humildad, el culto a los antepasados y la lealtad.

Este texto fue leído por Millán-Astray en su traducción al francés y quedó totalmente enamorado de él, decidiendo hacer calar hondo los valores en él escritos en sus soldados, pero de entre todos los principios que había en ese código moral hubo uno que adquirió más importancia que los demás: “Los samuráis no temen a la muerte y están dispuestos a dar la vida por su señor”, principio sobre el que quiso basar la Legión, una unidad donde los soldados no temen a la muerte sino que la reciben con honra si esta llega mientras cumplen con su deber. Este principio fue el principal culpable de el nombre popular que recibieron los Caballeros Legionarios, “novios de la muerte”.

Hay varias teorías de cuando leyó por primera vez el Bushido pero la más aceptada dice que esto ocurrió en Filipinas, en la época en la que se creía que sería invadida por Japón, cuando él aun era solo un soldado. A partir de entonces no dejó de releerlo y entre los años 1911 y 1912 dio enseñanzas sobre su contenido en la Academia de Infantería de Toledo.

 

Estos son los 7 principios del Bushido de los que bebe el Credo Legionario.

 

Durante la Guerra del Rif al mando del Tercio de Extranjeros recibió cuatro heridas, algunas de las cuales lo dejaron mutilado:

  • La primera de ellas ocurrió el 17 de septiembre de 1921 en el Barranco de Amadí, donde fue herido en el pecho mientras dirigía la toma al asalto de las Tetas de Nador.
  • La segunda ocurrió el 10 de enero de 1922 en el relevo de el blocao “Gomez Aterche”, donde fue herido en la pierna durante el relieve.
  • La tercera herida ocurrió el 26 de octubre de 1924 en camino del Fondak de Ain Yedida para tomar el mando de la columna R´gaiga, donde recibió fuego enemigo en la carretera y avanzando a vanguardia para arengar a los soldados del Batallón de Burgos una bala le impactó en el brazo izquierdo destrozándoselo.
  • La cuarta y última herida la recibió el 4 de marzo de 1926, cuando tomó Loma Redonda por medio del combate estando al mando de una columna. Examinando los primeros puestos recibió un disparo en la cara que le destrozó el ojo derecho y le dañó el maxilar derecho. Debido a esto perdió dicho ojo y sufrió de vértigo cada vez que giraba la cabeza durante el resto de su vida.

 

En esta imagen podemos distinguir algunas de las heridas de guerra antes mencionadas.

 

Después de la Guerra de Marruecos, donde quedó desfigurado, tomó parte en la Guerra Civil de un altercado con Miguel de Unamuno en el paraninfo de la Universidad de Salamanca durante la celebración de la Fiesta de la Raza (lo que es ahora el Día de la Hispanidad) donde se encontraban diversas personalidades franquistas, entre ellas, el obispo de Salamanca, Enrique Plá y Carmen Polo (mujer de Francisco Franco).

Tras un apasionado discurso de José María Pernán, el profesor Francisco Maldonado hace un discurso atacando a Cataluña y las Vascongadas calificando estas regiones como el cáncer de la nación y afirmando que el fascismo sabría como “curar esa zona de España” uno de los asistentes gritó el lema creado por Millán-Astray: “Viva la muerte”, a lo que este General respondió con los gritos que habitualmente gritaba el pueblo español durante el franquismo: “¡España!”, a los que los demás respondían: “Una” continuando el lema hasta el grito de “Libre” al unísono de toda la sala. Justo al terminar esto, un grupo de falangistas vistiendo camisas azules hicieron el saludo fascista al cuadro de Francisco Franco que había en la sala.

Viendo esto, Miguel de Unamuno que presidía la mesa se levantó y dio un discurso enfrentándose al anterior discurso en contra de Cataluña y País Vasco recordando que él mismo era perteneciente a Bilbao y el obispo de Salamanca era de Barcelona y dijo que el lema “Viva la muerte” le parecía absurdo porque es lo mismo que decir “Muera la vida” aun siendo experto en paradojas de este tipo, y también le parecía absurdo debido a que en esa época había gran número de mutilados en España, entre ellos, Millan-Astray y buscar alivio en que aumentase aun más este número no era una buena solución.

Representación de Miguel de Unamuno durante su discurso en la película «Mientras dure la Guerra»

 

Millán-Astray exclamó entonces irritado en respuesta a Unamuno “Muera la intelectualidad traidora, Viva la muerte”, pero debido al estruendo que había en la sala la gente entendió “Muerte a la inteligencia, Viva la muerte” naciendo así la historia que popularmente se conoce ahora. José María Pemán respondió disconforme a esto gritando “No, Viva la inteligencia, mueran los malos intelectuales”

Tras esto, Miguel de Unamuno continuó con su discurso en contra de la situación que estaba viviendo, diciendo que Millán-Astray vencería esta vez porque tenía sobrada fuerza pero que no podría convencer, pero debido a que el público se encolerizó contra el poeta, este tuvo que marcharse de la paraninfo acompañado de Carmen Polo.

Miguel de Unamuno abandonando la universidad de Salamanca. 12 de Octubre de 1936.

 

Tras la Guerra Civil fue nombrado jefe de Prensa y Propaganda de la dictadura militar. En 1941 conoció a Rita Gasset, prima del filósofo José Ortega y Gasset, a la que dejó embarazada y con la que huyó a Lisboa, ante el temor de que se produjera un escándalo, abandonando a su esposa Elvira. El 23 de enero de 1942 nació su hija llamada Peregrina.

Falleció por problemas de corazón el día 1 de enero de 1954 en Madrid, siendo en ese momento director del Cuerpo de Caballeros Mutilados de Guerra por la Patria.

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